NUNA

Alma Colonial es un libro fotográfico que evidencia como en Quito la capital del Ecuador es una de las ciudades más representativas del arte colonial del cual las iglesias son símbolo y el arte barroco a nivel de Latinoamérica.

 

QUIMERA

¨Una mirada al Quito Contemporáneo”, esta revista presenta las tradicionalidad obrera  del Centro Histórico de la Capital. A través de crónicas realizadas por los estudiantes de la Universidad Politécnica Salesiana se cuenta la vida y labor que los lustrabotas de la Plaza Grande , hierbatéras, restauradores de cerámicas y el creador de las deliciosas colaciones quienes se han convertido en personajes ilustres del patrimonio intangible de Quito.

El Centro Histórico es mucho más que turismo

Fotografía por Giovanny Garzón
Fotografía por Giovanny Garzón
Adultos mayores, entonando la guitarra entre amigos

En el centro histórico de Quito, existen lugares y personajes que guardan anécdotas que atraen a turistas nacionales y extranjeros; pero más allá de la belleza y bondades, existe una ciudad profunda en la que habitan los marginados, los mendigos, los delincuentes, los ancianos…

Después de observar un espectáculo de niños malabaristas en la Plaza de Santo Domingo caminé a la Plaza Grande, allí encontré música y anécdotas de otrora. Más tarde me dirigí a la iglesia de San Francisco. Subiendo las gradas que dan al templo, escuché una voz: regale unas moneditas joven, no sea malito, si ha de tener algo por ahí; era Carmen, una mujer pequeña, de 78 años de edad que se cubría las piernas con una manta. Me observaba fijamente a los ojos mientras estiraba sus manos para recibir alguna caridad:

Fotografía por Giovanny Garzón
Carmen esperando una limosna

“Yo vivo en Santa Bárbara Alta y paso hasta las tres de la tarde esperando alguna ayudita de las personas; a veces me dan un dolarcito o cincuenta centavitos, con eso ya me puedo ir a la casa. Las personas me hablan porque me dicen que soy joven y solo paso sentada y que tengo las uñas pintadas.

Hay bastantes personas jóvenes y adultas que piden caridad, incluso hay algunas que tienen dinero, en cambio yo le juro que soy pobre. Dos hijos se me murieron, también mi marido, él me mantenía; por eso me ha tocado salir a pedir. Tengo temor de salir a vender algún caramelito y que me lleven los municipales. A momentos ya no tengo fuerza, pero a pesar de todo mi sonrisa no se quitará de mi rostro”.

Testimonio de Carmen:

A las puertas de una iglesia majestuosa y piadosa hay más personas que como Carmen, esperan conseguir algo para comer y pagar una vivienda. Al despedirme de ella, pienso que el centro de Quito es más que turismo; allí habitan personas con realidades complejas, personas que tienen la esperanza de ser incluidos en políticas públicas que los beneficien de forma directa.

Realizado por: Giovanny Garzón. Periódo 47, grupo 721.

La peluquería que embellece la vida

Alejandra Gutiérrez
Alejandra Gutiérrez
Miguel Ángel, afeita a un cliente jóvenes

El Centro Histórico es un lugar lleno de historias, cultura y tradición, pero sobre todo lleno de personas que tienen una vida que merece ser contada. Así comienza un día normal en el lugar, son las 10 de la mañana del lunes y sus calles reciben a cientos de transeúntes.

Llegando al corazón del Centro Histórico, encontramos la Plaza Grande, un lugar que ha sido testigo de la historia y que cada día se presta para seguir cultivando su cultura. Los ojos curiosos de un grupo de turistas miran asombrados a través de una pequeña puerta bajo el Palacio de Carondelet, se trata de la Peluquería Amazonas un lugar emblemático para los quiteños y en el que parece que los años no pasan. Atravesar sus puertas es volver al pasado y querer recrear esos tiempos de antaño que forjaron la historia de la ciudad. Sus paredes amarillas, el techo color mostaza, los detalles que adornan todo el lugar en una mezcla de colores rojizos y cafés, los numerosos cuadros antiguos que engalanan estas  paredes y las noticias de periódicos recortadas y enmarcadas, hablan de la popularidad que tiene la peluquería y que ha trascendido generaciones.

Todo comenzó en la década de los 60, cuando Alfredo Salazar decidió abrir la peluquería Amazonas, ahora en manos de su hija Clara Salazar, desde ese entonces el lugar ha sido testigo de décadas de historia y tradición. Las noticias que visten las paredes nos avisan que en este sitio se han atendido personajes distinguidos de la política, de la música, de la literatura y del arte.

Una pulcritud inigualable, un mandil blanco inmaculado, unas manos a las que se les nota la experiencia pero no el cansancio y una amabilidad que se contagia al paso, son las características que sobresalen a primera vista  en  Miguel Ángel Reinoso, trabajador del lugar; él cuenta que por el sitio han pasado personajes célebres y con mucha emoción recuerda haber atendido al guitarrista y compositor Hugo Bonilla Chávez, al guitarrista y escritor Hugo Oquendo y a otros personajes más.

Mientras aprovecha barriendo los restos de cabello negro que han quedado en el piso, Miguel Ángel nos habla de su vida y de la alegría de trabajar 38 años de trabajar en la peluquería Amazonas. Él nació en Tungurahua, vivió en Quevedo y por esos azares de la vida, llegó a Quito en un mes de mayo del año 1977 y desde esa fecha no ha parado de brindar sus servicios como buen peluquero.

Sin embargo el Merenguito, como le llaman de cariño sus clientes, es optimista, bromea sobre su estatura y comenta entre risas que si no creció fue porque no quería gastar tanto dinero en tela para ropa, Miguel Ángel  dice que el tiempo que lleva en Quito se le ha pasado sin sentir: no en todas partes se ve eso, uno en Quito no siente el tiempo y eso es por la belleza que tiene la ciudad en todos sus aspectos, el Centro Histórico tiene incluso hasta algo de divino, afirma.

En medio de esta amena conversación y siendo ya casi las 11 y 45 de la mañana al Merenguito le llega otro cliente, él es Manuel Zúñiga, quien vive en el norte de la ciudad, pero realiza el viaje gustoso con tal de cortarse el cabello en esta peluquería y con el peluquero de su confianza, porque la calidad y la amabilidad que allí recibe no se comparan con nada.

La peluquería Amazonas abre sus puertas a las 9 de la mañana y las cierra a las 6 de la tarde, y hasta que ese momento llegue, Miguel Ángel continúa con su trabajo que a punto de navaja y tijeras, embellece a quiteños y quiteñas, haciendo que estén elegantes para su actividad diaria.

 Realizado por Alejandra Gutiérrez. Periodo 47, grupo 721.