El comunicador y sociólogo Diego Pérez, afirma que la fiebre amarilla se inició en Panamá y se distribuyó por toda Latinoamérica, llegando a la ciudad de Guayaquil en el año 1842, cuando arribó al puerto la goleta Reina Victoria.
El liderazgo del gobernador

Pérez, destaca el liderazgo del ex presidente Vicente Rocafuerte, ya que, en su puesto como gobernador del Guayas, pensó en acciones para el bien común de la población ante la llegada del virus.
Vicente Rocafuerte ordenó la construcción de un hospital especial para atender a los afectados, se encargó de abastecer a la ciudad de alimentos, medicinas básicas y castigó con el fusilamiento a las personas que especularon con productos de primera necesidad.
Para el año de 1843, la epidemia de la fiebre amarilla dejó como resultado 2.454 muertos y más de 8.000 infectados. Esta epidemia fue considerada una de las más devastadoras de la historia de Guayaquil y del país.
Transmisión de la fiebre amarilla
La Organización Mundial de la Salud (OMS) la describe como una enfermedad vírica aguda y hemorrágica, transmitida por la picadura de un mosquito del género Aedes presente en regiones tropicales y subtropicales.
Según la OMS el periodo de incubación es de 3 a 6 días y la infección puede cursar en una o dos fases.
La vacuna como forma de prevención
El epidemiólogo Cruz señala que para detectar y confirmar la presencia de este flavivirus, se realiza una prueba de sangre de Proteína C Reactiva (PCR).
La principal forma de prevención es la vacunación. Según el Ministerio de Salud Pública (MSP) en Ecuador se dispone de la vacuna Stamaril, compuesta por virus vivos debilitados, que inducen protección frente a la enfermedad.
Un virus imposible de erradicar
Se conoce que la fiebre amarilla es causada por un virus que se transmite por la picadura de un mosquito, el insecto es la principal razón por la que la erradicación del virus no es posible, dado que no se dispone de mecanismos para controlarlo en sus huéspedes animales naturales.

Actualmente, el virus de la fiebre amarilla, está presente en 31 países de África y en 13 de Sudamérica. En el Ecuador, según el MSP el riesgo de contagios es latente en la zona selvática de la Región Amazónica.

¿Estamos preparados para enfrentar una epidemia de fiebre amarilla?
La OMS recomienda vivamente la vacunación sistemática, mientras que el Estado debe mantener las campañas de vacunación masiva frente a una enfermedad que, mientras existan mosquitos Aedes, siempre estará presente.
Contenido: Vanessa Díaz, Alexis Ruales, María Belén Viteri