El Guasón y la sociedad en decadencia

Análisis de “Batman – El caballero de la noche” del director Cristopher Nolan

RedacciónKevin Tapia

Retratar los males de una sociedad de manera alternativa, creativa y ficticia es uno de los aspectos que más rescato a la hora de analizar una película. Así, en la cinta “Batman -El Caballero de la Noche”, del director Cristopher Nolan, se pueden intuir las distintas expresiones que son síntomas de una sociedad en decadencia. Por ello, en el siguiente escrito se retratará la narrativa del film, pero visto desde el estructuralismo y el existencialismo que nos plantea la lectura del filósofo ecuatoriano Bolívar Echeverría

Para entender lo anteriormente expuesto es necesario hacer un breve repaso de esta ficción. Todo comienza en Ciudad Gótica y su corrupción abrumadora. Cada vez es más difícil para los agentes del orden poner a buen recaudo a los ciudadanos, pues los bandidos y delincuentes se han tomado la ciudad. Ni qué decir de los políticos, quienes también son influenciables por el dinero. Allí, la madre y el padre de Bruce Wayne, Batman, mueren en un evento público, cuando un ladrón los intercepta y les roba sus pertenencias. Cansado de la injusticia, tras algunos años, Bruce decide intervenir, bajo el seudónimo de Batman, entrenándose y poniendo sus capitales y tecnología al servicio de la justicia

Pasan algunos años más y al fin logra establecer el orden y la paz en la ciudad. Quedan unos pocos mafiosos asustados por lo que Batman pudiese hacer con ellos. Allí aparece el Guasón ofreciendo sus servicios como criminal. Él les propone matar a Batman y así comienza una serie de chantajes por parte del criminal para que el hombre murciélago muestre su verdadera identidad.

En términos generales, el Guasón apela a la carente moralidad de la sociedad, a la podredumbre en que se encuentran sus valores como ciudadanos.

Entonces, entendamos lo que Bolívar Echeverría (2001) expresa en su libro Definición de la Cultura, basándose en el análisis que hace del estructuralismo y existencialismo, de Claude Lévi-Strauss y Jean-Paul Sartre respectivamente.

Desde la antropología, Lévi-Strauss 

“ha insistido en destacar la presencia de códigos o conjuntos de normas que rigen ciegamente la vida social, que se imponen a los individuos sociales sin que estos puedan hacer nada decisivo ni a favor ni en contra de su eficacia.” 
(Echeverría, 2001, p. 39)

En tal sentido, los individuos no son actores principales en la creación de culturas, ya que la condición humana se encuentra presta a reproducir las formas simbólicas que hagan prevalecer la estructura. Tales constructos sociales aparecen en el discurso que el Guasón  hace al hablar sobre el inicio del caos y una era sin moral. Él afirma ser un agente de caos como respuesta a todo ese falso orden estructural que rige a las personas; es sarcástico en su enunciación:

“Si mañana le digo a la prensa que algún pandillero será asesinado o que un comboy de soldados va a explotar, no van a alterarse porque todo es parte de un plan. Pero cuando digo que un alcalde morirá todo el mundo pierde la cabeza.”

Según la reproducción de la estructura social, los más predispuestos a perder la vida son los “malos” y los “buenos” que detienen a esos malos como agentes del orden. Tal arbitrariedad nos muestra una dicotomía en vulnerabilidad y susceptibilidad de unas personas sobre otras.

Por otro lado, para Sartre lo importante del ser humano

“no reside propiamente en el grado -si se quiere cualitativamente superior- de complejidad de las estructuras que rigen su comportamiento, sino en el modo como esas estructuras se vuelven efectivas en la vida social concreta, esto es, en el hecho de que lo hacen gracias y mediante la libertad de los individuos sociales.” (Echeverría, 2001, p. 39)

Es por esto que el Guasón se vuelve un personaje complejo de entender, admirado por muchos y odiado por Batman y Ciudad Gótica. Sus ideas trascienden el posicionamiento material y económico que han regido como normas sociales.

Los criminales de una ciudad siempre buscan el beneficio individual, se creen propietarios de la ciudad. Esto les otorga un estatus de “superioridad” frente a la sociedad civil. Sin embargo, el villano más querido les enseñó que el ideal caótico -por decirlo de alguna forma- debe estar por encima de lo material. Desde esta lógica, nuestro villano quema millones de dólares a vista y paciencia de los criminales, mientras estos últimos se lamentaban -hasta el borde de las lágrimas- la pérdida de “su dinero”.

Entonces, la película “Batman – el caballero de la noche” puede ser vista como un termómetro de los males de nuestra sociedad. La normatividad del sistema capitalista y sus imposiciones evidencian de una manera distorsionada el libre albedrío de las personas, el orden establecido y la susceptibilidad de la ciudad frente al miedo. Sin embargo, como en toda cinta de superhéroes deben prevalecer los ideales de amor, esperanza y justicia. Aunque considero que este film nos deja a los espectadores, como referente, un posicionamiento político amoral.

Bibliografía

Echeverría, B. (2001). Definición de la Cultura. México D. F. Itaca.