La Taptana Montaluisa: una alternativa en la educación tradicional

Redacción e investigación: Amaguaya Karina, Medina Micaela y Miranda Alejandra

Taptana es una palabra kichwa. Se la encuentra en el primer diccionario de Domingo de Santo Tomás, publicado en 1560. Allí se la describe como un instrumento de juego o alquerque, palabra de origen árabe que significa dispositivo para hacer cuentas.

Según los estudios del Dr. Luis Montaluisa existen varios diseños que se destacan con el nombre de Taptana. Uno de ellos es una piedra del Cañar que se usaba para sumar y restar, la misma que se recogía en los ríos.

En los años 1982 – 1983, Luis Montaluisa crea otro diseño de Taptana que, ademas de sumar y restar, tiene como objetivo principal enseñar el concepto de sistema de numeración posicional. En los anteriores diseños se usan formas o colores para identificar unidades, decenas, centenas y miles. Dejando de lado el orden, la Taptana Montaluisa se diferencia de las otras por ser un sistema abstracto puro. Se llama posicional porque viene de puesto, el mismo que otorga un valor, no un color o una forma. Montaluisa afirma que este sistema es la fracción pura y el más usado en  la actualidad.

En esta Taptana se puede emplear granos pues no es necesario la identificación, únicamente se debe tener claro el sistema de base. “En la cotidianidad utilizamos un sistema de diez, pero en los sistemas de computación se utiliza el dos”, comenta Montaluisa.

Dr. Luis Montaluisa
Dr. Luis Montaluisa

Es importante identificar la diferencia que se puede provocar en la enseñanza numérica que rige en la educación tradicional. Como sabemos, inicialmente se enseña a los niños y niñas a escribir del uno al diez, en un primer momento, y el progreso continua generalmente de diez en diez. Es ahí donde Montaluisa identifica el problema del sistema numérico occidental. Él afirma que un niño o niña se vuelve mecánico y repetitivo porque no aprende el concepto de sistema, ni permite a quien está aprendiendo ir más allá en su creatividad.

“Este sistema es necesario que se enseñe semióticamente”, nos comenta. Por su vinculación con la abstracción, encaja en gran medida con la semiótica. En el uso de la Taptana solo hace falta la enseñanza semiótica, pues la abstracción es ir quitando las características.

En el sistema de la Taptana Montaluisa se logra enseñar desde el cero hasta el nueve, creando de esta manera un código. Es decir, un conjunto de signos y un conjunto de reglas. Su ventaja es que con pocos signos podemos representar la cantidad que queramos, únicamente con diez signos.

La primera regla es aprender a hacer amarrados de diez o dependiendo de la base que se requiera. La segunda regla es que los amarrados de diez van a la izquierda y los sueltos a la derecha, de tal manera que tenemos una columna de decenas  y otra de unidades. Así se utilizan las semillas o cualquier otro instrumento, donde nuevamente se vincula la semiótica debido a su grado de representación – sustitución. De esta manera, el niño o la niña puede escribir los números; al llenarse las unidades se pasa a las decenas, luego a las centenas y así sucesivamente.

Este sistema se diferencia del ábaco y la yupana. En ellos se puede sumar y restar, pero el objetivo de la Taptana es comprender el concepto del sistema de numeración posicional

La clave de la Taptana es el kichwa. Ni el castellano, ni el inglés, ni ningún idioma europeo sirve para comprender el concepto de esta manera tan fácil. En el castellano se contaría el diez y uno, no once, debido a que en Kichwa se cuenta así. Gracias a la manera de contar en kichwa, Montaluisa pudo diseñar su sistema. Él mismo considera que facilita las sumas y que todos los problemas que hay en matemáticas se resuelven a partir del conteo, como operación fundamental.

El Dr. Montaluisa considera que este aprendizaje de conteo se debe enseñar en tres momentos.

a) En el primero se debe aprender del uno al nueve.

b) Seguidamente el cero y cualquier cantidad mayor que nueve pero que no tenga cero.

c) Finalmente, las cantidades que tengan cero porque estas cantidades son más abstractas.

Existen muy pocas lenguas que tienen esta irregularidad del
kichwa y por eso cuando se llega al nueve facilita las sumas, pues es una forma derivada de conteo. Por ello, los amarrados son necesarios ya que significan cualquier número más allá del nueve. Así un niño puede escribir hasta el 99 sin que se le haya enseñado pues entendió lo que es un sistema.

El proceso no se trata de memorización sino de compresión. Es decir, es una alternativa al método de las matemáticas tradicionales. Se crea un poder enorme para que el estudiante pueda ser creativo y entender los conceptos matemáticos. Solo basta con aprender del uno hasta el nueve y el cero, aplicando las reglas mencionadas anteriormente. Por ende se comprende el cambio de valor por el posicionamiento. No se tratará de realizar procesos sino saber el cómo y el por qué.

En las escuelas bilingües se está utilizando este sistema de conteo. Teóricamente todas las escuelas bilingües indígenas deben utilizar este sistema, para así entender el sistema de numeración decimal. También se han hecho cursos de capacitación en la Universidad Politécnica Salesiana y el Ministerio de Educación: alrededor de 500 profesores están ya capacitados. Creemos que otra forma de dar a conocer este sistema novedoso es la elaboración de producción audiovisual sobre tema, lo cual es una tarea pendiente.

Cabe recalcar que el sistema del Dr. Luis Montaluisa ha tenido éxito. Inclusive se ha intentado imitarlo, por esto tuvo que patentar.

Interculturalidad: más allá del reconocimiento de la multiculturalidad

por: Moisés Pallo

El presente ensayo trata de mirar las diferentes críticas que se hacen al concepto multiculturalidad, considerando a ésta como un obstáculo que imposibilita la existencia de relaciones entre culturales. Además, se asume aquí que la multiculturalidad tiene la finalidad de homogenizar la sociedad y, como tal, rechaza cualquier forma de diversidad existente.

A esto se suma la visión de algunos críticos, quienes consideran que la interculturalidad es una realidad inexistente en el plexo social; que su excepción es aparecer solamente en documentos jurídicos.

Entonces, para efectuar lo propuesto vamos a especificar este par de conceptos -multiculturalidad e interculturalidad- desde cuatro visiones: la Constitución, la perspectiva comunicacional, la disciplina sociológica y desde la antropología. 

Primero, el avance constitucional del Ecuador, con respecto a temas de las diversidades culturales, ha sido muy lento. Barié (2003) indica que “desde 1830 la Real Audiencia de Quito fue proyectada como una nación fundada en la hegemonía cultural y esto fue así hasta 1998, cuando por primera vez el país se asume como un Estado pluricultural y multiétnico” (p. 307).

El término “interculturalidad” no aparece sino hasta la Constitución del 2008, en su Art. 1, donde se reconoce al Ecuador como “un Estado constitucional de derechos y justicia, social, democrático, soberano, independiente, unitario, intercultural, plurinacional y laico.” (Asamblea Nacional, 2008). Hasta ese entonces los pueblos indígenas estaban excluidos de la sociedad mestiza. No constaban en los documentos estatales, por lo tanto, no eran sujetos de derechos.

Fue así hasta que con una serie de luchas y levantamientos dichos pueblos logran su reconocimiento constitucional. Aunque, a pesar del reconocimiento adquirido, el Estado ha sido una de las instituciones que no brinda garantías del cumplimiento de tales derechos; al contrario, ha logrado tomar el concepto de interculturalidad como una forma más de dominación y control.

Al respecto, y desde la perspectiva de la comunicación, con alusión a la multiculturalidad como una forma de segregación o exclusión cultural por parte de las instituciones, Martín-Barbero (2003) dice: “Lo que el multiculturalismo pone en evidencia es que las instituciones liberal-democráticas se han quedado estrechas para acoger las múltiples figuras de la diversidad cultural que tensionan y desgarran a nuestras sociedades justamente porque no caben en esa institucionalidad” (p. 377).

Desde otra perspectiva, la sociología de la comunicación, con referencia al acceso a los recursos que tienen ciertas culturas que supuestamente son superiores a las otras, E. Maigret (2005) arguye que “las élites culturales tienen la libertad de variar sus consumos y gustos, a condición de conservar siempre una distancia respecto de los demás grupos sociales, y al otro extremo del espectro social, la violencia conduce a la ausencia de elección” (p. 215). Y es éste el mecanismo de exclusión que se maneja, así el término “interculturalidad” aparece solamente como un sueño inalcanzable.

En este marco, ambos conceptos se presentan opuestos en cuanto a su aplicación y vivencias. El primero, la multiculturalidad, aparece como una forma más de reproducción de la exclusión y legitimación de las desigualdades culturales. Mientras que, la interculturalidad se presenta como el anhelo al trato equitativo y justo entre culturas.

Así mismo, al plantear la diferencia entre estos dos términos, N. G. Canclini y otros (2011) aclaran que “Ambos términos implican dos modos de reproducción de lo social: multiculturalidad supone aceptación de lo heterogéneo; interculturalidad implica que los diferentes se encuentran en un mismo mundo y deben convivir en relaciones de negociación, conflicto y préstamos recíprocos” (p. 106). Allí se puede observar que, con la lógica multicultural de la simple aceptación, en palabras de P. Guerrero (2010), el “Otro aparece como un sujeto exotizado, como un individuo a fotografiar para los turistas” (p. 336).

Desde la antropología, Guerrero (2010) argumenta “que la interculturalidad es una realidad que aún no existe; es una tarea política, una utopía posible, que para que exista debe ser construida; lo que implica verla como resultado de prácticas y acciones sociales conscientes y concretas” (p. 247). Pues, las desigualdades y la segregación social requieren ir más allá de la aceptación y la tolerancia. Esto implica proponer la existencia de una política social de inclusión y trato por igual.

Podemos ver que, desde las diferentes posiciones y disciplinas, para construir una sociedad intercultural no es suficiente con que haya reconocimiento constitucional de la diversidad cultural. Lo que que hace falta es una conciencia y reconocimiento social que permita la participación y la toma de decisiones en nuestro país. Solo así se podrán generar espacios para la enunciación de las diversas culturas que han sido subordinados debido a la creencia equivocada que existen culturas superiores e inferiores.

Bibliografía

Arias, P. G. (2010). Corazonar: Una antropología comprometida con la vida. Quito: Abya-Yala.

Martín-Barbero, J. (2003). Identidad, tecnicidad, alteridad. México.

Barié, C. G. (2003). Pueblos indígenas y derechos constitucionales en América Latina: un panorama. Bolivia: Abya-Yala.

Canclini, N. G., Brea, J. L., Gutiérrez, M., Medina, C., Prado, E., Sánchez, E., . . . Villoro, J. (2011). Conflictos interculturales. Barcelona: Gedisa, S.A.

Maigret, É. (2005). Sociología de la comunicación y de los medios. Mexico: Fondo de Cultura Económica de España.

Nacional, A. (20 de Octubre de 2008). Asamblea Nacional. Obtenido de Constitución de la República del Ecuador: http://www.asambleanacional.gob.ec/sites/default/files/documents/old/constitucion_de_bolsillo.pdf

REVISTA ETHOS #3

La Carrera de Comunicación Social de la Universidad Politécnica Salesiana ha creado esta revista para evidenciar los avances que día a día se logra con el esfuerzo de estudiantes y docentes. Aquí encontrarás datos importantes que destacan el trabajo de la carrera, además de las más conocidas y concurridas huecas a la que asisten los estudiantes.

REVISTA ETHOS #2

La Carrera de Comunicación Social de la Universidad Politécnica Salesiana ha creado esta revista para evidenciar los avances que día a día se logra con el esfuerzo de estudiantes y docentes. Aquí encontrarás datos importantes que destacan el trabajo de la carrera.